Los collegia funeraticia o Tenuiorum,(seguro de entierro)


Hoy en día tenemos el  seguro de decesos, un tipo de póliza que cubre los gastos asociados al sepelio del asegurado. Estos gastos cubren el servicio de tanatorio, el féretro, las esquelas, el coche fúnebre y el entierro o incineración, entre otras, todo ello nos puede parecer muy actual pero ya los antiguos romanos tenían unas sociedades de enterramiento.


Los collegia funeraticia o Tenuiorum.

Los romanos organizaron sociedades de enterramiento, con ello constituyeron una especie de seguros de decesos y enfermedad. Los griegos fueron los primeros en crear estas asociaciones con  el  propósito de prestar el servicio de sepelio, pagado previamente, a sus miembros. Los romanos ofrecieron estos  servicios más elaborados, llegaron a incluir la beneficencia para los  familiares del difunto.Estas organizaciones fueron los Collegia funeraticia y Collegia tenuiorum.





La muerte en la vida de los antiguos romanos estaba muy presente, y al igual que los griegos le dedicaban un lugar especial.Era necesario dar sepultura al difunto y acompañarlo con unos ritos.Si no se cumplían estos ritos,el alma del fallecido vagaba sin morada, causando desgracia a los vivos, asustándolos con apariciones nocturnas hasta que daban sepultura  a sus restos y cumplían con el ritual funerario. Por ello, incluso al que moría lejos y su cuerpo se había enterrado en otras tierras, se le celebraba el ritual completo.

Cumplir con los rituales  funerarios, dependía  de la riqueza y circunstancia de la muerte, por ese motivo al principio del Imperio se formaron asociaciones que sufragaban los gastos funerarios de sus miembros. Los collegia Funeraticia, empresas dedicadas a las pompas fúnebres.



Estas asociaciones  eran una especie de mutua que tras pagar una cuota mensual garantizaba que se cumplirían los ritos funerarios.Se les aseguraba un lugar en el columbarium.

Los collegia se encargaban de algunos servicios indispensables, para sus miembros, que difícilmente podían procurarse por sus propios medios. La gente trataba de “salvarse” de la oscuridad desesperada de la vida o de la aún más sombría y desesperada perspectiva de la muerte.

Pertenecer a estas sociedades era una de las aspiraciones de las clases pobres ya que les permitiría acceder a un ritual digno salvo cuando los emperadores garantizaban un correcto funeral a la población.

Estas asociaciones cooperativas originalmente comenzaron entre los miembros del mismo gremio o entre personas de la misma profesión.Se hacían llamar por muchos nombres, societates monumenti y collegia tenuiorum,siendo sus objetivos y métodos prácticamente los mismos.






Al morir  un miembro de la asociación, se extraía de la tesorería la cantidad necesaria  para sufragar el funeral ya fuera para enterrar o incinerar al difunto, así como para la construcción de columbarios o para las ofrendas corporativas al fallecido.

Si la sociedad tenía el propósito de construir un columbario, por votación la construcción del edificio se confiaba a los curatores, que eran los socios más influyentes.Los curatores eran los encargados de contratar y supervisar la obra.

La función de los curatores era  considerad como  muy honorable,sus  nombres aparecían en las inscripciones del edificio.

Una vez finalizada la construcción los curatores asignan los nichos a cada uno de los miembros.Se les permitía disponer libremente de sus propiedades mediante el intercambio, venta o regalo. Probablemente los miembros que poseían más títulos hacían negocio con la propiedad.

Después del  reparto, los propietarios tenían sus nombres inscritos sobre los tituli, y podían poner columnas, colocar estatuas, etc. Algunos de los tituli dan, el  nombre del propietario, el número y la posición  de su propiedad. Los gastos de mantenimiento probablemente se pagaban de las cuotas de los miembros.







Título en un columbario:

L · ABVCIVS · HERMES · IN · HOC ORDINE · AB · IMO · AD · SVMMVM COLVMBARIA · IX · OLLAE · XVIII SIBI · POSTERISQVE · SVIS


Lucio Abucio Hermes (ha adquirido) en esta fila de abajo a arriba nueve nichos con 18 urnas para él y para sus descendientes.


Fuentes:

Abascal Palazón, Juan Manuel, “La muerte en Roma: Fuentes, legislación y evidencias arqueológicas” en Arqueología de la muerte: metodología y perspectivas actuales. Córdoba, 1990.

Barragán Valencia, Mª del Carmen: “Arqueología de la Muerte. Espacios y Usos Funerarios en Época Romana y Tardoantigua”, Universidad Pablo de Olavide, Sevilla, 2011

Religión Romana y Ritos Funerarios José María Alegre Barriga




Imágenes.
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