Imperios de Arena: Mesopotamia, sumerios y acadios (libro)
Imperios de Arena: Mesopotamia, sumerios y acadios
Imperios de Arena es un viaje a la Mesopotamia del III Milenio a.C., una de las épocas más importantes de la humanidad por la cantidad de avances y eventos que sucedieron.
Aunque la historia del libro arranca siglos antes, sobre el 3500 a.C. aproximadamente, cuando los sumerios inventaron la escritura. O aún más atrás, sobre el 4000 a.C. cuando el pueblo de los “cabezas negras” -como se llamaban a sí mismos los sumerios- llegaron a Mesopotamia de no se sabe muy bien donde.
Mesopotamia estaba ubicada en lo que hoy es Irak, el norte de Siria y partes de Turquía. Aunque las principales ciudades y civilizaciones que fueron surgiendo, como los sumerios, estaban en suelo iraquí.
Cuando llegaron los sumerios se encontraron en esta tierra a protosemitas y protohurritas, que por lo visto fueron facilmente conquistados por los recién llegados. A pesar de todo no hubo tensiones raciales y de esta mezcla nació la conocida como civilización sumeria. La de los 39 inventos.
Los sumerios se asentaron en el sur de la región, tierra que sería conocida como Sumer o Sumeria. Allí prosperaron -y guerrearon- hasta que los otros grandes protagonistas del libro entraron en escena.
El invento de Sargón duró casi 200 años. Su llegada cambió la historia de Mesopotamia para siempre.
Los sumerios, que en pocos años vieron como su modo de vida cambió radicalmente, nunca se adaptaron al imperio. Tras años de intentos fallidos, con la ayuda de los elamitas y de un pueblo al que los propios sumerios consideraban como bestias, los qutu, acabaron con el imperio y con la propia Agadé.
Pero no con los acadios. A pesar de que nunca volvieron a surgir como entidad política, los semitas, con el paso de los siglos, terminaron uniéndose culturalmente con los sumerios, algo que posiblemente fuera el deseo del propio Sargón. Su lengua, el acadio, terminó siendo la lengua franca de Oriente Próximo durante siglos.
Los cabezas negras volvieron a renacer y durante un siglo llegaron a unificar Mesopotamia desde Ur, una de las viejas ciudades-estado. Pero su reino, el de la III dinastía de Ur, terminó violentamente por la llegada de otros nómadas, no tan salvajes como los que acabaron con Agadé, pero igual de belicosos. Los amorreos.
Desde el 2004 hasta 1793 a.C., se desarrolla otra historia con la que alargo este maravilloso viaje histórico, la de “Los Reinos Combatientes”. Sumerio-acadios resistiendo ante el avance amorreo…


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