LEGIÓN, ( I )




Legión  nombre etimológicamente derivado de “legere” que significa elegir y reclutar, se componía  de militares elegidos “a militibus legendi”, según Marco Terencio Varrón.

Se atribuye a  Rómulo la primera constitución donde los habitantes de la ciudad fueron clasificados en “patricios” y “clientes”; los primeros, únicos considerados como ciudadanos, estaban divididos en tres tribus cada una de las cuales aportaba mil infantes y cien jinetes; la reunión de estos contingentes constituían la legión.

El amor a la patria y la idea de que el servicio de las armas era un honor, y una obligación sagrada impulsaron la creación y posterior organización de un ejército donde era obligatorio el servicio militar.

Este ejército estaba formado por soldados cuidadosamente seleccionados. Vegecio, en su obra “Epitoma rei militaris”, nos dice como tenían que ser los soldados elegidos: ojos vivos y alegres, erguidos cuello, pecho ancho, hombros fornidos, mano fuerte, largos brazos, estatura airosa.





Los primeros cimientos de la organización militar romana se le atribuyen a Servio Tulio, sexto de los antiguos reyes de Roma.

Servio Tulio estableció una sola clase de soldados, los “Príncipes” y unas tropas ligeras que luego se llamarían “velites”, además de la caballería, formada por los ciudadanos más ricos “legendi


Al principio el ejército de milicia fue temporal. Los hombres se enrolaban, servían normalmente durante una campaña y volvían a la vida civil. El posible botín podía atraer a algunos soldados.

Durante el servicio militar se sometían por voluntad propia a una disciplina muy estricta, perdiendo la mayoría de los derechos civiles que les protegían.


Con el paso del tiempo la profesionalidad y la novedosa permanencia de las legiones implicaron otras ventajas. Al retornar a la vida civil se les proveía de algún  medio de vida normalmente una parcela de tierra agrícola.



La legión original se dividió en tres grupos denominados “Acies” y posteriormente la reforma militar de Mario en el año 90 a. C., reemplazó la antigua milicia cívica por un ejército popular de alistamiento voluntario en el que el ciudadano servía al ejército a cambio de un sueldo el “stipendium”, que por juramento se obligaban a  servir.




No existía un número fijo de permanencia en el servicio activo ni siquiera tras la reforma de Mario aunque es posible que se aplicara el máximo tradicional de dieciséis campañas o años. A veces las legiones servían durante un conflicto militar, pero muchas permanecían en guardia al final de la guerra.





A la muerte del primer  emperador en el año 14 d.C,el ejército romano se había convertido en una institución completamente profesional y permanente.

Cada legión era única por sus estandartes y por los símbolos en los escudos así como por alguna peculiaridad en el vestir y en la rutina de sus trabajos.

Las legiones establecían su campamento en las provincias y fronteras pero, en época imperial, la innovación más notable fue la creación de una guardia imperial, la “Guardia Pretoriana” que tenía su campamento en la Puerta Colina de Roma.








Fuentes:

revistadehistoria.es

El ejército romano, Ediciones Akal, Madrid


Fotos:

A roman soldier rear guard © CollaborationJS / Arcangel Images

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