La Marina Romana




En Roma, para el ciudadano medio, la marina jugaba un papel secundario y quedaba menospreciada con respecto al glorioso servicio de las legiones. Por el contrario, los que tuvieron a cargo el destino de Roma, tanto durante la República como durante el Imperio, comprendieron la importancia de la marina y Augusto tuvo la intuición de una estrategia naval a gran escala, a nivel Imperial.

Sólo nos han quedado indicios imperfectos concernientes a la marina, de Roma.

El único autor que nos puede aclarar sobre el pensamiento naval romano del período republicano es Polibio (200-125a.C.).Por desgracia la parte de su obra que trata de la superioridad de la  marítima romana  está perdida.

 Tito Livio (64 a.C.- 17 d.C.), en  su historia no aporta más que reseñas.







Del mismo modo, los autores de la época imperial no están casi interesados en la creación de las flotas de Misena y Ravenna y, curiosamente, el mismo Augusto no dice nada en la inscripción de Ancira, considerada como su testamento.

En  cuanto a Suetonio (69-122 d.C.), informa que los romanos, con sus tenaces prejuicios contra la marina, han estimado que la existencia de esas flotas era para ellos un hecho desdeñable.

El suceso más antiguo de la historia de la marina romana se remonta al 394 a.C., año en el cual una nave romana que se dirigía a Delfos en una embajada religiosa, fue capturada por dos navíos de las islas de Lípari y conducida a puerto; las gentes de Lípari habían confundido a ese barco con un barco pirata etrusco. Después de las averiguaciones, los romanos pudieron continuar su viaje hasta Delfos escoltados por las naves de guerra de las Islas y regresar enseguida a Roma.  (Diodoro Sículo, XIV, 93).


 Pintura mural de la casa de los Vettii en Pompeya.

En el año 349 a.C., piratas griegos atacaron la costa del Lacio. Roma, que no debía poseer fuerzas navales en esa época, se contenta con enviar tropas que se oponen con éxito al desembarco; los griegos, faltos de víveres y sobre todo de agua, abandonan el ataque.(Tito Livio, VII, 25, 3-4; 26, 10-15).

Al sur de Roma en el año 348 a.C.Antium era un nido de piratas etruscos que los romanos tenían que reducir en una acción naval, pero fueron los legionarios los que se apoderaron de la flota de Antium.


pesar de eso, Roma aparecía como una pequeña potencia marítima naciente: la renovación de la alianza cartaginesa en el año 348 a.C., el enrolamiento de los piratas de Anzio, la fundación de una colonia en Ostia, en la desembocadura del Tíber (Ostium Tiberis), donde se construirá un puerto en el año 335 a.C., la ocupación militar de la isla de Ponza y de la costa de Campania, muestran que el destino de Roma se jugará en adelante más por mar que por tierra

.
partir del 311 a.C., Roma nombra cada año dos magistrados encargados de la marina (duoviri navales) (que estarán a la cabeza de diez naves de guerra cada uno para luchar contra la piratería tirrena.)
Esas Escuadras no tuvieron mucho éxito: una de ellas intenta un desembarco contra Nuceria, cerca de Nápoles, pero encalló en la costa. A pesar de ello, la ciudad fue tomada por tropas de tierra.


Los tipos de navíos de guerra empleados por los romanos en sus Escuadras comandadas por los Duoviri Navales nos son desconocidos. Posiblemente trirremos (tres niveles de remos) y de quinquerremes  (navíos de cincuenta remeros).


En el año 264 a.C., al comienzo de la primera guerra púnica, Roma no tenía una marina de guerra y tuvo que recurrir a sus asociados (socii navales), a las ciudades de la Gran Grecia y de la Campania, Tarento, Locres, Velia, Nápoles, para tener a su disposición las naves que les permitirán a sus tropas cruzar el estrecho de Messina.



En definitiva, en los años que preceden la Primera Guerra Púnica, Roma carecía de una importante marina de guerra, y sus conocimientos marítimos eran bastantes escasos. Los intereses navales de Roma se confirmaron en los años 306-302 a.C por varios hechos diplomáticos importantes; es en aquella época cuando Polibio sitúa la amistad entre Roma y Rodas.

Por estas fechas se estableció también un tercer tratado concluido con Cartago en el 306 a.C que definió las zonas respectivas de ambas partes: Roma quedaba excluida de Sicilia y Cartago de Italia. Hubo otro tratado entre Roma y Tarento en el 302 a.C que estipulaba que Roma se comprometía a no sobrepasar hacia el norte el cabo Lacinio.


La victoria de Roma sobre Pirro en el 275 a.C y su alianza con Tarento tres años más tarde convirtió a Roma ya sí en una potencia mediterránea. Además Tarento se comprometía, en tiempos de guerra, a abastecer a Roma de embarcaciones y tripulaciones.

Si queréis conocer más en profundidad la historia de la marina romana  os recomiendo los siguientes enlaces :Clicar la imagen 


LA ARMADA ROMANA.





LA FLOTA ROMANA DEL DANUBIO






Fuentes:

V.M. Guerrero Ayuso La navegación romana

 G. Garcia Roma y el mar


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