Arc de Triomf de Berà. ( arco de triunfo de Bará )









En el camino de Tarragona a Barcelona, a 22 km. cautiva la atención del viajero un bellísimo arco, al parecer de 35 pies de altura, obra romana,  sencillo, de proporciones admirable, con pilastras corintias engalanando , majestuosamente la Vía.











Por el año  1525, examinándolo Mariangelo Accursio, italiano, que seguía la corte del Emperador Carlos V, halló borradas casi las letras de la inscripción abierta en el friso por uno y otro lado del monumento.

Las  más grandes y que se podían leer mejor, decían de esta manera:


EX · TESTAMENTO · L · LICINI · L · F · SERG · SVRAE · CONSECRATVM

«Consagrado, en virtud del testamento de Lucio Licinio Sura, hijo de Lucio, de la tribu Sergia.»


Luis de Lucena, docto médico, natural de Guadalajara, que murió en Roma el año de 1552, advirtió que a ese renglón, trazado con letras muy grandes, precedían otros en carácter pequeño, del todo ya ininteligible.

Se   reconoció el arco haciéndose público  en 1600 .

1820



El capitán general de Cataluña don Antonio Van-Halen, a pretexto de que reedificaba el monumento  en 1840, hizo borrar a pico el letrero romano y que allí se grabara su nombre.



Los trabajos que se realizaron en 1840, cuando se modificó el estilo para dedicarlo como monumento a la paz en honor de la reina Isabel II y del general Espartero, desvirtuaron por completo el diseño y sobre todo el remate superior, con una coronación falsificada que no correspondía a ningún estilo arquitectónico. 



1840

En  Mayo de 1998 se terminaron los trabajos de restauración.  La ministra de Educación y Cultura, Esperanza Aguirre, fue la encargada de inaugurar la restauración de este monumento.




La restauración consistió sobre todo en recuperar el diseño original de la cornisa mediante la restitución de tres piezas originales que se reutilizaron en 1840 y que permanecían ocultas desde entonces.

Los  expertos también sometieron al arco a una minuciosa limpieza de todos los sillares, desmontados uno por uno, muy afectados por la contaminación causada por los vehículos que circulan por la carretera, situada a ambos lados del arc de Berà. Los arqueólogos también pudieron recuperar una línea de sillares de la base del monumento, enterrada por una pavimentación de cuando se arregló la carretera N-340, que en este tramo sigue el mismo trazado que la antigua Vía Augusta romana. 



 Esta  es la cuarta restauración a la que se somete el monumento, después de las de 1788, 1840 y 1936,.






¿Por qué Licinio le mandó hacer en aquel sitio? ¿Fue ordenado a perpetuar memoria antigua? ¿Le era aquel suelo propio? Este Arco ha dado mucho que hablar.


Las conjeturas habían sido muy disparatadas y absurdas, como por ejemplo, la de Pere Antoni Beuther, que en su Chrónica universal de España (Valencia 1550) le imaginó de los tiempos de Escipión  erigido en memoria de un triunfo de Roma contra Cartago; adornando la narración con fábulas y consejas desprovistas de todo buen fundamento.


La nueva cronología atribuida al epígrafe (CIL II, 4282 =RIT 930) del arco de Bará, permite determinar que éste fue construido por disposición testamentaria de un Lucius Licinius Sura, perteneciente a la tribu Sergia, fallecido en el último cuarto del siglo I a. C. Este personaje, antepasado homónimo del senador de época de Trajano puede ser identificado, a nivel de hipótesis, con un praefectus de Lepida/Celsa (Velilla de Ebro), quizás emigrado a Tarraco a principios del principado de Augusto.





Arquitectónicamente, se trata de un arco de un solo vano, construido sobre un alto podio, con un cuerpo central estructurado por cuatro lesenas corintias en cada una de las fachadas; lesenas simples junto al arco y de ángulo en los extremos. Las lesenas se apoyan en una especie de plinto corrido, que separa el cuerpo central del podio, y sostienen un entablamento formado por un arquitrabe moldurado, un friso -en el que originariamente se hallaba la inscripción- y una cornisa denticulada.







Tanto la cornisa como el ático que, sin duda alguna, coronaba el monumento han desaparecido. La antigua imagen del arco era diferente de la actual ya que, por un lado, presentaba el citado ático, probablemente con estatuas, y, por otra parte, la cota de base era unos 0,90 metros inferior a la que ahora podemos observar. Las dimensiones del edificio pueden reconstruirse en 14,65 m de altura, 11,84 de fachada y 3, 7 para los lados menores.






Video Arc de Bera.



Fuentes:
Archivos del País Mayo 1998
De la versión digital, Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia

Museu Nacional Arqqueològic de Tarragona

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