Los juegos fúnebres (MUNUS )







La primera constancia que tenemos de la celebración de unos juegos fúnebres los encontramos en la mitología griega con los que se celebraron en honor de Patroclo en Troya.

Fueron unos juegos atléticos realizados entre los principales aqueos en la guerra de Troya para rendir homenaje al héroe Patroclo. Las pruebas consistieron en la carrera de carros, el pugilato, la lucha  la carrera a pie, el combate, el lanzamiento de peso, el tiro con arco y el lanzamiento de jabalina.

Los  vencedores de cada prueba  recibían distintos obsequios. Por ejemplo en la carrera de carros el primer premio consistía en una mujer diestra en labores y un trípode con asas; el segundo era una yegua preñada; el tercero, un caldero sin estrenar; el cuarto recibía dos talentos de oro y el quinto una copa de doble asas.

Los juegos fúnebres formaban parte de los funerales. Julio César indico en su obra que los galos tenían esa costumbre.

Estos juegos fúnebres pasaron de los griegos a los romanos siendo llamados munus que significaba presente u obsequio, siendo  el origen de los juegos de los gladiadores.






Durante siglos, los combates de gladiadores formaron parte de los rituales religiosos relacionados con el culto a los difuntos,  al igual que en Etruria y Grecia, solo tenemos noticias de ellos a partir de mediados del siglo III a.C.  

El acontecimiento tuvo lugar en el foro boario, y estuvo organizado por Marco y Décimo Junio Bruto, para honrar la memoria de su padre, Bruto Pera, como parte de un espectáculo fúnebre.

En  él combatieron tres parejas de gladiadores. A partir de aquí el número de gladiadores fue aumentando progresivamente en cada munus.

En el año 216 a.C. Lucio, Marco y Quinto, hijos de Marco Emilio Lépido, ofrecieron tres días de juegos fúnebres en honor de su padre en el Foro, donde lucharon 22 parejas de gladiadores.

Esta tradición fue continuada  por Escipión en el 206 a.C. en Cartago Nova, en honor de su padre y de su tío muertos años antes en Hispania.



En el año 200 a.C, fueron los hijos de Marco Valerio Levino, Publio y Marco, quienes honraron a su padre haciendo luchar en el Foro a 25 parejas en unos juegos fúnebres que duraron cuatro días.

En el año 183 a.C., con motivo del funeral de Publio Licinio, combatieron 60 parejas de gladiadores durante tres días de juegos funerarios.

El carácter era excepcional, pues se trataba de una celebración ligada a un ritual funerario, que estaba reservada únicamente a las familias aristocráticas de la ciudad.

No había ningún tipo de regularidad en la celebración de este espectáculo, que sólo se ofrecía cuando alguna familia noble se decidía a honrar a alguno de sus distinguidos miembros, fallecido más o menos recientemente.



La financiación siempre era privada, tanto civiles, como familiares de militares, en virtud de sus posibilidades, podían organizar los munus cuando un pariente, magistrado, soldado o simple civil fallecía, y solamente a partir del año 105 a.C. debido a la popularidad que había adquirido, los  munera gladiatoria formaron parte, por primera vez, del programa oficial de los espectáculos públicos ya que hubo ocasiones en las que los asistentes a las representaciones teatrales abandonaban sus asientos en  mitad de la función para asistir a la lucha que se iba a celebrar, por lo que  el Estado decidió costear una representación anual. 


Valerio Máximo y, muy especialmente, Enodio, relatan que  fueron Publio Rutilio y Cneo Manlio, los cónsules del año 105 a.C. quienes organizaron por primera vez, en plena paz, combates de gladiadores, con el fin de mostrar al pueblo convocado en las gradas del teatro lo que ocurría en la batalla.



Los munera no pasan a formar parte de los espectáculos públicos hasta el Bajo Imperio.

A partir de aquí, pues, encontraremos una doble organización de los munera: una oficial, organizada por los magistrados, y otra de carácter extraordinario, privada y ligada al ceremonial funerario.



Los munus gladiatoria formaban parte del ritual religioso funerario, por lo que los participantes obtenían gran prestigio.

En  un principio participaban esclavos, pero también intervenían ciudadanos libres por propia voluntad y, en muchas ocasiones, soldados, legionarios o auxiliares, que podían haber  servido bajo las órdenes del difunto, demostrándole de este modo su agradecimiento y su respeto.

Para los esclavos, que con el paso del tiempo se convirtieron en los interpretes mayoritarios de estos espectáculos, debía ser un motivo de satisfacción, además era un camino para comprar su libertad, el poder formar parte de estos rituales religiosos, les proporcionaba un cierto prestigio social, que dado su condición servil, compensaría el riesgo.








Estos juegos podían consistir en juegos atléticos, combates que no terminaban con la muerte u obras teatrales. Lo más común eran carreras de pugilato, lucha, duelos y cacerías, como podemos encontrar representados en muchas tumbas de Paestum.


En el Foro fue  donde tuvieron lugar estos combates hasta la construcción del primer anfiteatro en Roma, el curioso teatro-anfiteatro que levantó Curión en tiempos de César.

Los recintos más característicos para celebrarlos eran el circo, el anfiteatro, el estadio y el teatro.


Poco a poco estos juegos se secularizaron, aunque en época de César se dieron espectáculos gladiatorios de carácter fúnebre, como los que organizó César en memoria de su padre.

La secularización no debió ser del agrado de los gladiadores que vieron como su oficio dejaba de ser algo admirado y reverencial, para convertirse en un espectáculo, en el que se jugaban la vida para entretener a unos ciudadanos ociosos, que no sentían ningún respeto por lo que ellos estaban haciendo y  que lo único que les interesaba era el aspecto sangriento del combate.

Los gladiadores podían tener cinco orígenes diferentes:

1.    Hombres libres condenados a muerte que salían a la arena sin armas
(noxi ad gladium ludi damnati).

2. Hombres libres condenados a trabajos forzados (ad gladium). Una vez superado
el combate obtenían la libertad.

3. Esclavos destinados directamente a este tipo de espectáculos.



4. Hombres libres que se sometían voluntariamente.

5. Esclavos alquilados por los propietarios para que actuaran en los munus.

En general, cuando se organizaban juegos funerarios, el pueblo asistía a ellos con trajes de luto y el funeral era seguido de un gran banquete al que se presentaban los invitados con vestimenta blanca.

Los juegos, parece se celebraban dentro de las feriae denicales, es decir, el período sucesivo a un enterramiento durante el cual la familia debía realizar todas las ceremonias de purificación.

El Emperador Claudio mandó que se celebraran estos juegos  en días fijos a expensas del estado y que los ediles cuidaran de ellos, pero poco a poco, los abolió.

Su carácter era  religioso y propagandístico, y se pretendía que los asistentes los recordaran y de este modo, honraran la memoria del fallecido.





Fuentes:
Apuntes de educación física juegos funerarios deportivos en las tumbas pintadas de Paestum.
Pan y circo los juegos romanos Historia 16.
La politica dei divertimenti di massa nell’antica Roma,1986

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