Las Lupercalia.

Fiestas lupercales, óleo sobre lienzo de Andrea Camassei.

Las fiestas lupercales

El mes de febrero era para los antiguos romanos el mes de la  purificaciónsu nombre Februarius deriva de februa, nombre arcaico que se refieren a los instrumentos de purificación empleados en diferentes rituales. Febrero era según nos cuentan Varrón y Plinio el viejo el mes que daba comienzo la primavera sobre el día 7 u 8.Este mes estaba lleno de festividades, fiestas arcaicas e inalterables para Roma.   
Una de las fiestas más importantes era la Lupercalia. Se celebraban ante diem XV Kalendas Martias, es decir el 15 de febrero.
Para los romanos no era una fiesta más, era una de las más importantes, era un espectáculo y una atracción que congregaba a un gran número de gente en Roma.
Los sacerdotes, los lupercos se dividían en dos agrupaciones de jóvenes, al amanecer se reunían en la gruta del luperal, cerca del río Tíber, lugar donde la tradición aseguraba que la loba había dado de mamar a Rómulo y Remo.
Normalmente los romanos sacrificaban ovejas y cerdos, pero para la Lupercalia sacrificaban dos cabras y un perro, el sacrificio lo hacían en la gruta, la sangre del cuchillo empleado para el sacrificio se frotaba en la frente de los líderes de la agrupación, jóvenes de buena familia.
Las vírgenes vestales, ofrecían la mola salsa, empleada en la mayoría de sacrificios romanos.
El resto de sangre lo limpiaban con lana empapada en leche entre risas de los demás lupercos.





Photo credit: americas-most-haunted.com



Tras este ritual seguía un gran banquete regado de abundante vino. Al terminar el banquete daba comienzo la parte pública de la festividad.
Los lupercos se vestían solo con unos taparrabos hechos de tiras de piel de las cabras sacrificadas, esas tiras también serían empleadas como látigos, empleados contra cualquier persona que se encontraran en el camino, una carrera ritual azotando especialmente a las mujeres  jóvenes que voluntariamente ofrecían su espalda, con la creencia de propiciar su fertilidad.
Una lupercalia muy famosa fue cuando Marco Antonio ofreció  una regia diadema a Julio César, diadema que rechazó por tres veces, demostrando que no pretendía ser Rey de Roma.
La lupercalia se siguió celebrando aun después de que el cristianismo  fuera la religión oficial e incluso más allá el final del Imperio de occidente, el año 476.
Tras un acalorado enfrentamiento en el Senado, el Papa Gelasio I decidió terminar con la fiesta pagana en el año 495.

John Clark Ridpath - History of the World, published in 1894







Fuentes:


 UN AÑO EN LA ANTIGUA ROMA. Néstor F. Marqués.




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