La rebelión que cambió el carácter de Domiciano.

Busto de Domiciano


El reinado que se inició bajo buenos augurios pronto viró hacia un régimen despótico y sanguinario.


El alzamiento en armas del gobernador de Germania Superior.



En la frontera militar del Danubio, tras la masacre de dos legiones por los dacios entre los años 85 y 87, Lucio Antonio Saturnino, gobernador de la Germania Superior, a finales del año 88, se pone al frente de dos legiones del campamento de Mogontiacum (Mayence) la XIX Gemina y XXI Rapax, estableciendo  también una alianza con los germanos del norte del Rin, se alza en armas contra Domiciano.
Saturnino fue aclamado emperador y para establecer su popularidad entre los legionarios, recurre en gran medida a los cofres de las dos legiones y al ahorro militar de los soldados. 
Domiciano reacciona rápidamente sin demora y al frente de sus pretorianos se dirige hacia Alemania. Da la orden a Trajano de que traiga con marcha forzada, su VII Gemina de Hispania
A comienzos del 89 el legado de la baja Alemania Máximo Normano tras perderse gran parte de los germanos al romperse el hielo de las aguas del Rin por el peso del ejército, aplasta al usurpador entre Coblenza y Bonn en la orilla izquierda del Rin, muriendo Saturnino en esta lucha. 









El emperador es la imagen visible del Estado, su máximo representante, su cabeza, por lo que, en ocasiones, si se atenta contra él, o si se siente amenazado, debe actuar en consecuencia. Por ello bajo el temor de perder el poder, Domiciano ejerce una feroz represión.


El emperador con enfermiza obsesión sospecha por todas partes de conspiraciones en su contra.


El emperador para prevenir futuros motines aumentó la paga de los soldados y prohibió que dos legiones se pudieran juntar en un campamento. Pero la sospecha quedó implantada en la mente de Domiciano para siempre. Cualquier crítica, ante la mínima animadversión hacia su persona era suficiente para eliminar al atrevido.
El levantamiento del Danubio, sirvió al emperador como pretexto para aumentar el aparato represivo del Estado, buscó traidores y conspiradores por todas partes, ordenó masacres y persecución para poder mantener el sistema unido y fuerte; toda factio ilegítima era merecedora de esa represión. Lo que incentivó a que hubiera nuevas conspiraciones.

Regularmente las víctimas se fueron sucediendo, Agrícola fue desterrado de Roma muriendo misteriosamente como cuenta Tácito, o murió asesinado por orden de Domiciano según Dión Casio. Manio Acilio Gabrión, cónsul de gran popularidad entre los romanos, fue obligado a luchar contra fieras en el anfiteatro privado del emperador en su villa de Alba Longa. Sobrevivió de la lucha pero murió años después en misteriosas circunstancias.
Por ciertas alusiones en contra del emperador, este no dudó en hacer matar a Hermógenes de Tarso (Suetonio).

Con esta actitud, el emperador creó en el Senado una firme oposición. Cuando el emperador ordena la ejecución del cónsul Flavio Clemente, sobrino de Vespaciano acusado sin piedad junto a su esposa Flavia Domitila, su liberto Estéfano trama la conjura, para asesinarlo.



Óleo por Lazzaro Baldi. siglo XVII




Suetonio desvela lo que ocurrió:

La guardia pretoriana, era absolutamente fiel a Domiciano que les había triplicado el sueldo, era imposible sobornarla como ocurrió en las conjuras que acabaron con la vida de Calígula y Nerón.
Estéfano fingiendo haber sufrido un accidente se paseaba por palacio desde hacía días con el brazo derecho vendado, y así se presentó a la audiencia del emperador para darle cuenta de pruebas sobre una conspiración en su contra. Mientras Domiciano leía las supuestas pruebas de la conjura, Estéfano se acercó y le clavó  la daga que llevaba escondida entre el vendaje. Aunque el emperador reaccionó, e intentó el forcejeo, de inmediato los otros asaltantes lo remataron.

El 18 de septiembre del año 96 Domiciano considerado como un déspota y tirano fue asesinado en nombre de la libertad.

El Senado emitió el decreto por el que se ordenaba borrar todo rastro del fallecido; una fulminante damnatio memoriae. Se borró la esfinge del emperador de las monedas, las estatuas de mármol fueron destruidas y las de bronce fundidas.



Fuentes:

Los Flavios. F. Javier Lomas Salmonte. Akal, Madrid, 1990.

Vida de los doce Césares. Suetonio. Austral, Madrid, 2007

https://www.imperivm.org/cont/textos/txt/suetonio_los-doce-cesares-tito-flavio-domiciano.html

Imágenes:
Vikipedia.



































































































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