Roma una ciudad mal concebida

 
                                                        Fotograma de la serie Roma, producida por HBO-BBC-RAI.



Los barrios de Roma 



En el lugar donde se levantó la ciudad había pantanos, por lo que sus primeros habitantes se instalaron sobre las colinas por ser más saludable.

A medida que Roma va tomando importancia, los extranjeros, pequeños comerciantes, inmigrantes, incluso los fuera de la ley expulsados de otras regiones, se van instalando en los  únicos lugares posibles que eran a los pies de las colinas. 

Estos lugares eran malsanos,  malolientes, peligros por las crecidas del río Tíber, lugares pantanosos donde las enfermedades amenazaban permanentemente a sus habitantes. 
La actividad del foro desembocaba en los barrios colindantes.

"Roma dispersa sobre colinas y valles, cuyas casas suben piso tras piso y parecen suspendidas en el aire, sin calles convenientes, con calles muy estrechas..."


En la antigua Roma no hay limitación entre buenos o malos barrios, entre barrios residenciales o barriadas. Todo ello es debido a la configuración de la ciudad con sus siete colinas.

Los barrios de la urbe eran :

Velabro

Al sur del foro, un barrio que se extiende entre el Capitolio y el Palatino y que se prolongaba hasta el gran circo. Este barrio era uno de los preferidos para la prostitución.

Los muelles del Tíber

Un lugar de dudosa reputación 

El barrio de Subura

Al norte del foro, prolongando la vía Argilleto entre el Esquillino y el Viminal. Un barrio con mucha gente y con  mala reputación desde los inicios de Roma, de ser el lugar más miserable y con la peor prostitución. 

El Velabro y Subura son dos vías  en cierto modo, que desembocan en el Foro por el norte y por el sur, con callejuelas estrechas, sinuosas, calles en pendiente pronunciadas, con escalones, sin ningún tipo de planificación urbanista.


Las siete colinas de roma

Las poblaciones más pobres desde época de Plauto se apiñaban en edificios de varios pisos, las insulae.



Si tienes tu casa en la deliciosa Preneste; en Volsena, de frondosos jardines; en la tranquila Gabio, o en el pétreo anfiteatro de Tibur, no temas que se desplome o arruine. Tiene sólidos cimientos. En cambio, nosotros tenemos nuestras viviendas construidas sobre débiles apoyos. Juvenal

En época de César tenían unos ocho metros de altura, y con la legislación de Augusto siete metros. Propietarios sin escrúpulos pedían unos alquileres muy caros, por lo que la población estaba en constante endeudamiento.

Estas viviendas carecían de agua corriente y los inquilinos tenían que utilizar fuentes y letrinas públicas. Eran pequeñas habitaciones sin ventilación, sin chimeneas, sucias y malolientes. Para cocinar utilizaban braseros y para iluminarse lámparas de aceite por lo que siempre estaban llenas de humo.

Varias familias podían compartir el poco espacio que tenía y no había nada de intimidad. Sin escaleras ni pasillos las personas transitaban continuamente por los espacios de la vivienda.

Los desechos solían ser arrojados por las ventanas a la calle que era estrecha, sucia, fangosa y sin iluminación.

Edificaciones muy precarias donde la superpoblación se amontonaba en estas construcciones siempre apunto de derrumbarse o incendiarse. 





No insistas en tus temores. La autoridad dirá, a los inquilinos de la casa próxima a
derrumbarse, que duerman tranquilos, bajo la amenaza de perecer. 


Las construcciones de las insulae eran de muros delgados y defectuosos, ya que en  la construcción de los mismo se ahorró dinero y tiempo; tanto es así que una violenta tempestad podría echarlas abajo como ocurrió en el año 60 a.C.  

En estos barrios había una gran concentración de personas vivían más de 500.000 alojadas en una pequeña superficie de la ciudad. Estos habitantes estaban continuamente amenazados por temblores de tierras, incendios y otras catástrofes. 

A pesar de ello, los que poseían uno de estos alojamientos se podrían considerar privilegiados en comparación con los más miserables que duermen en la calles, bajo las arcadas de los puentes etc.

Roma construida dentro de las murallas, no tenía barrios suburbanos, por lo que los recién llegados muy numerosos  en los dos últimos siglos de la República, se acumularon en el centro.



Si tienes voluntad para prescindir de los juegos del circo, búscate una casa en Sora en Fabratería, en Frusino y la encontrarás muy confortable por lo que, en Roma, te cuesta el alquiler de un cuartucho miserable. Tendrás un jardín, con un pozo no muy profundo de donde podrás sacar tú mismo, sin gran esfuerzo, el agua necesaria para regar el césped y la huerta. Trabaja con la azada tus tierras, cosa que te causará gran satisfacción y el producto suficiente para dar de comer a cien pitagóricos.Tener una propiedad, aunque sea humilde, ya es algo.Juvenal






El barrio de la Subura, el Velabro o el del Gran Circo, fueron barrios superpoblados, donde cohabitaban pequeños artesanos, zapateros, herreros, tejedores, pregoneros malhechores, esclavos fugitivos.

En la Subura se revende en miserables mercados a bajos pecios lo robado en otros mercados de la ciudad. En este barrio los ladrones gozan de impunidad, y es el refugio ideal de los criminales. Era un lugar muy cosmopolitano que la autoridad raramente controlaba. Todos los que se dedican a los tráficos clandestinos, a las transacciones ilegales, encuentran su seguridad en ese laberinto de callejones,  calles cortadas y galerías.

Estos barrios, es donde se especializó la prostitución de bajo nivel los que acudían a este barrio buscaban placer del barato, los habitantes más infelices de la ciudad, cargadores del muelle, esclavos, inmigrantes, incluso estos pobres alquilaban a sus mujeres, o hijas para poder ganar algo de dinero.

Los romanos estaban bien informados de la falta de encanto de las prostitutas de ese barrio.

"¿Acaso quieres encontrar entre esas miserables prostitutas, esas amigas de los mozos obreros, esos desperdicios apenas buenos para panaderos cubiertos de harina, esas muchachas famélicas, hediondas a perfume malo, placeres repugnantes de la hez de los esclavos? Huelen al humo de sus tugurios, donde pasan el día sentadas esperando. Nunca un hombre libre ha querido tocarlas o llevarlas a su casa, a esas viejas sucias que los esclavos más repugnantes alquilan por dos óbolos... Esas muchachas de aquí, esas rameras insulsas, enfermas, lamentables, putas de a dos óbolos, verdaderos esqueletos que hieden a perfume barato, feas que asustan con sus pies deformados y sus piernas como varas."

Otro barrio  de peor fama que la Subura o el barrio del Circo Máximo es el Trastevere.

En época republicana apenas había casa en esta llanura, la inseguridad de la misma hace de ella el refugio de los más miserables, un mundo inquietante y  turbio, de gente fuera de la ley de los que desconfían incluso las autoridades, gente que cada noche pasan el río para intentar ganar algo, la proximidad de los cementerios , los bosques sobrados sirven de escondite ideal  para estos delincuentes .El Trastevere era un sitio muy temido por los romanos y son muy escasos  los habitantes de la ciudad que se atreven  a transitar sobre todo de noche este barrio.

 

Para saber más :

Habitar en Roma durante el Imperio   (Podcast)


Fuentes :

Los bajos fondos de la Antigüedad. Catherine Salles













Comentarios

  1. https://yaldahpublishing.com/10-santos-catolicos-mas-famosos/
    El Trastevere era un sitio muy temido por los romanos y son muy escasos los habitantes de la ciudad que se atreven a transitar sobre todo de noche este barrio.

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