La muerte militar en campaña

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En la vida del soldado la muerte es una contingencia propia del oficio, pero había muertes honorables y muertes ignominiosas. En este artículo damos una pincelada a las muertes honorables.
  

Muerte en batalla

La muerte más honrosa para un soldado romano era la que se producía en el campo de batalla: cuando un soldado moría luchando por Roma o cuando fallecía defendiendo a su compañero de armas.

Los soldados romanos no debían de perder nunca de vista sus estandartes, si en algún momento el enemigo  arrebataba un estandarte, se producía un decaimiento de la moral; El legionario que en un acto suicida intentaba recuperarlo y resultaba muerto, se consideraba un suicidio voluntario honroso, un sacrificio por la causa, una muerte de honor.

Muerte por herida de guerra

Cuando terminaba la batalla a los heridos de guerra se les trasladaba al campamento, a los valetudinaria,  en esos hospitales de campaña, se les procuraba dar la asistencia necesaria, pero si morían a causa de las heridas recibidas, este fallecimiento se consideraba honroso, ya que se produjo en el cumplimiento de  sus deberes militares.

Estos dos casos  muerte en batalla o  por heridas sufridas en la misma daban al difunto prestigio y grandiosidad, y por ello el coste de los funerales estaba al cargo del Estado.



Masacre de la Novena Legión, fotograma de la película Centurión (2010).


Muerte por enfermedades puntuales 

Si un individuo moría por un enfermedad, sin causa patriota pero ejerciendo sus deberes para con Roma, este fallecimiento se consideraba inferior que los anteriores, pero en este caso también el Estad se hacía cargo de los gastos del sepelio. Había enfermado cumpliendo sus obligaciones.

Muerte por accidente

En la vida de un soldado había muchos accidentes domésticos, como caídas de un caballo, heridas fatales durante el entrenamiento, accidente en la construcciones entre otras. Los fallecimientos por estas causas se daban tanto en época de paz como en campaña, eran muertes ocurridas durante el ejercicio de sus  funciones militares, por lo que es de suponer que estos accidentes también eran costeados por el estado.

Miasmas (contaminación)

Otras muertes se producían por causa de alguna epidemia, se consideraba un castigo divino y se debían de realizar sacrificios y rituales. Este agravio a los dioses podía ser por una causa que nada tenía que ver con la legión.  

 

Reproduction of the painting "Furor Teutonicus" by Paja Jovanović

Rituales fúnebres en campaña

Para los romanos era muy importante morir decentemente y con dignidad, los supervivientes de una batalla estaban obligados a enterrar a sus compañeros muertos en batalla  apropiadamente. A los soldados que morían luchando se consideraba que había sido honrosamente y por eso el Estado costeaba el sepelio. 

Excepcionalmente, el culto a los difuntos incluía levantar un monumento  en el campo de batalla que consistía en  construir un maniquí vestido de legionario y sitúalo en lo alto de una pila de armas enemigas, como una ofrenda a los dioses que habían propiciado la batalla.

Tras un enfrentamiento es posible que se decretaran unos días de tregua para recuperar los cuerpos de los caídos aunque no siempre era posible.

En época republicana  y tras las grandes batallas  los compañeros  de armas eran los encargados de recuperar los cadáveres y enterrarlos o quemarlos colectivamente. También corrían con los gastos. 

Los cuerpos de soldados romanos o aliados se separaban de los restos de los enemigos, los de los desertores se despreciaban por cobardes y se dejaban como comida a los buitres.

Se hacían varias piras para la crematio, es posible que se realizara el rito de decursio equitum, una danza marcial a caballo realizada por la caballería de élite durante la crematio de los difuntos.

Los caídos en el campamento por heridas de guerra también se trasladaban a esas piras para ser incinerados posteriormente se enterraban los restos en una fosa común, pero no era posible levantar una sepultura.

No podemos olvidar que estas cremaciones eran muy costosas por la gran cantidad de leña que necesitaban.

Tras la batalla los soldados se purificaban antes de entrar en el campamento. El ritual era barrer la entrada principal con una escoba de laurel, o se dejaban hojas de laurel colgadas de la puerta. Una vez dentro los centuriones ordenaban una formación delante de las oficinas para contabilizar las bajas de muertos heridos y desertores. Los suboficiales informaban al oficial y este al comandante.  

Si perecía algun alto cargo es posible que sus restos, el cuerpo ol as cenizas se enviaran a la familia.

Artículo relacionado.

Hospitales de campaña Roma 

Fuente:

Estudió del ceremonial militar romano . Chantal Subirats






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