La muerte de Virginia, un ejemplo de inmolación justificada.

Verginio inmolando a su hija Verginia, Élisa Blooch (1886)
 

Tito Livio en su  libro III de Ab urbe condita, nos cuenta algo que está a caballo entre la historia propiamente dicha y la leyenda.

Tito Livio nos anuncia que la muerte de Virginia es otro crimen pasional

En la Antigua Roma la muerte de dos mujeres virtuosas Lucrecia y Virginia fueron vistas como ejemplo femenino a seguir, ya que el honor de la familia estaba por encima de los intereses personales. Con el cristianismo estas muertes fueron duramente criticadas.

Lucrecia tomo ella misma la iniciativa de dar fin a su vida, por el contario la hija de Virginio, fue asesinada.

La historia de estas dos mujeres fueron prototipos en la educación femenina, ejemplos de virtud a seguir, un referente para matronas y esclavas. Alejarse de estas virtudes era una infamia contra el honor y la puditia.

Así como los hombres tenían a guerreros y políticos como modelos a seguir, las mujeres contaban con el ejemplo de Lucrecia y Virginia. Ambas muertes tuvieron consecuencias para la historia de Roma, la muerte de Lucrecia terminó con la monarquía y la de Virginia fue el final del decenvirato.


La muerte de Virginia .Francesco de Mauro


La muerte de Virginia

Virginia era hija del ilustre Lucio Virginio, definido por Tito Livio como un uir exempli recti domi mitiaeque. Tenía un alto respeto por las leyes y costumbres romanas. El amor a la patria estaba por encima de cualquier cosa por dolorosa que fuera.


Según nos cuenta Dionisio de Halicarnaso  corria el año 449 a.C. Virginia era una de las mujeres más hermosas de Roma, de edad casadera estaba prometida a Lucio Icilio.
 
La escuela donde la joven estudiaba estaba cerca del foro por lo que Apio Claudio Craso  uno de los decenvirios que compilaron y publicaron las leyes de las Doce Tablas, el código jurídico romano más antiguo que conocemos, contemplaba todos los días la belleza de la muchacha.

El deseo de poseer a la joven fue creciendo día a día y pese al instinto carnal descontrolado no podía casarse con ella, Virginia estaba prometida a otro hombre, él tenía esposa y  pertenecían a clases sociales diferentes, un patricio y una plebeya.

Apio Claudio a pesar de que el  espíritu de Virginio era inquebrantable, intentó seducir a su hija con regalos y promesas  para enamorar. Conociendo que era huérfana de madre, le ofreció importantes sumas de dinero y presentes. Envió a diferentes mujeres para sobornar a sus nodrizas y que no revelaran la identidad del pretendiente.

El caso omiso de la muchacha hacia su enamorado  fue el detonante de que Apio actuara de manera diferente. Contrató a Marco Claudio uno de sus clientes.  para raptar a la joven y que la reclamase como esclava de su propiedad.

Cuando Virginia pasó por el foro camino de la escuela el cliente de Apio Claudio llevó a cabo el encargo del decenviro. Las fuentes nos dan testimonio de que fue en un lugar concurrido ya que se formó un gran alboroto.

Tito Livio nos explica que Marco Claudio justifico que Virginia era hija de una esclava de su propiedad por lo que tenía plena potestad para llevársela. El revuelo que se formó en el foro no le permitió cumplir con su cometido. Apio Claudio en ausencia del padre de la joven  decidió actuar en ese momento y en un tribunal presidido por el propio Apio, Marco Claudio argumentó que la muchacha en origen había nacido en su casa y que posteriormente fue raptada y presentada en la casa de Virginio, el que terminaría reconociéndola como hija propia.

Según el demandante contaba con pruebas suficientes para demostrar lo dicho. En el  pleito había partidarios de Virginio que pedían que se avisara al considerado padre de la muchacha  hasta la fecha. No se podía cuestionara la paternidad de alguien que estaba ausente. Por lo que pidieron que se retrasara la sesión.

El decenviro sentenció que hasta que no viniera Virginio la joven debía permanecer en casa de Marco Claudio. Esta decisión provisional provocó una gran conmoción.

Una vez estando Virginio en la ciudad y vestido de luto, llegó con Virginia y unas matronas al foro. Tras los diversos alegatos y observando que no conseguía aplacar las pretensiones de Apio Claudio, decidió llevar a su hija a un lugar apartado, en las cercanías del templo de Cloacia. Cogió un cuchillo de carnicero y le indicó a su hija que la única libertar que le podía ofrecer era la muerte. Tras pronunciar dichas palabras atravesó el pecho de la joven con el arma.


Dionisio de Halicarnaso nos dice que, a Virginio le vino a la mente una acción dolorosa y a la misma vez amarga, pero debido a su condición de hombre libre y magnánimo, tras pedir permiso para dar los últimos abrazos a su hija y hablar a solas con ella, fue sacada del foro donde finalmente terminaría matándola con un cuchillo.

La muerte estaba justificada, pues era la única salida remediable para solucionar una situación tan atroz



Asesinato de Virginia. Camilo Miola 
 

Tras dar muerte a su hija Virginio se dirigió a Apio Claudio y maldiciéndole a él y a toda su estirpe lo culpo de lo acontecido. Se ordenó la prisión  para Virginio el cual pudo escapar gracias a la ayuda de amigos. Icilio y Numitorio mostraron el cuerpo sin vida de Virginia para que todas las personas congregadas fueran testigos de lo que había sucedido.

Tito Livio sentencia que todo lo ocurrido fue consecuencia de la belleza de Virginia además de la necesidad a la que se vio abocado su padre.

Tanto en la historia de Lucrecia como de Virginia la belleza  de ambas mujeres fue el desencadenante de su desgracia. La violencia fue una constante de muchos relatos de la época, donde la sumisión y la dominación ejercida en las mujeres muestran los diferentes roles de género de la sociedad de la antigua Roma.

 

Virginia Botticeli 


Para conocer más sobre las virtudes de las mujeres os recomiendo escuchar estos audios:

La mujer romana y el matrimonio en textos, primera parte

La mujer romana y el matrimonio a través de los textos, segunda parte

 Fuentes: 

El mito de Lucrecia y la familia romana. Mujeres y símbolos en la Roma republicana Bravo Bosch

Lucrecia y Virginia como prototipos virtuosos de feminidad en la Antigua Roma. Pedro David Conesa Navarro

 

 







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